Concepto de Derecho

Dra. María Casado
Directora del Centro de Investigación Observatori de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona. Titular de la Cátedra UNESCO de Bioética de la Universidad de Barcelona.

La omnipresencia del derecho y la circunstancia de que el derecho se manifiesta como una parte de fenómenos complejos, hace que sea muy difícil aislarlo conceptualmente para explicar su estructura y funcionamiento. Aquí radica la primera dificultad para definir y analizar al derecho.

Podríamos preguntarnos cuál es el objeto y la finalidad de esa compleja maquinaria social que llamamos derecho pero es difícil delimitar claramente si el conjunto del orden jurídico satisface algún propósito definido de alguien, aunque sea fácil encontrar la intención que mueve a cada uno de los actos de la maquinaria jurídica (es decir, los propósitos diversos que mueven a los legisladores a dictar leyes o a la gente a contratar, etc.) Así el derecho parece cumplir diversas finalidades o propósitos parciales y desempeña una serie de funciones características aunque no sea el propósito de nadie satisfacerlas.

El derecho, como otras instituciones sociales, contribuye a superar dificultades que están relacionadas con ciertas circunstancias básicas de la vida humana. Tales como la escasez de recursos, la vulnerabilidad de los seres humanos, la limitada racionalidad y sociabilidad de los hombres... Estas circunstancias llevan a los seres humanos por una parte, a la cooperación con los demás y por otra, a entrar en conflicto con otros individuos. Puede decirse que "el derecho cumple la función de evitar o resolver algunos conflictos entre los individuos y de proveer de ciertos medios para hacer posible la cooperación social" (C. S. Nino). Esto no quiere decir que estas funciones y finalidades estén siempre presentes, ni que se satisfagan en todos los momentos, ni que algunos aspectos del orden jurídico no puedan ser causa de nuevos conflictos.

Por otra parte,  hay otros órdenes normativos, como la moral, que también cumplen funciones similares. Lo importante es determinar aquí, de qué forma específica el derecho satisface esa función. Hay dos elementos que destacan a primera vista como característicos de la forma específica en que el derecho consigue persuadir a los hombres de que adopten comportamientos no conflictivos y cooperativos y generar además un sistema de expectativas que faciliten este comportamiento: la autoridad y la coacción.

El derecho establece cuáles son los órganos y las instituciones encargadas de indicar las conductas genéricas que se suponen deseables y de resolver los conflictos particulares que se originan. Las reglas están orientadas hacia una doble finalidad: disuadir de realizar ciertas conductas y promover determinadas expectativas. La autoridad de estas reglas no depende de su calidad intrínseca (a diferencia de las reglas morales) sino de la legitimidad de los órganos que las originan.

El derecho busca que la observancia de las normas jurídicas sea de interés para quien las observa, o bien se promete un premio o bien se establece un castigo; esto implica recurrir a la coacción. El estado  y el derecho detentan el monopolio de la fuerza de una sociedad; así, existen directivas jurídicas cuya desviación está amenazada con el empleo de la coacción estatal y, a la vez, existen otras que es necesario satisfacer si se quiere contar con la ayuda de la coacción estatal para hacer efectivo un pacto privado. Esto hace que ciertas personas observen el derecho por razones prácticas y prudenciales.

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