Derecho Penal - Tribunales penales internacionales en la actualidad

Alicia Gil Gil

El Derecho Penal Internacional es la rama del ordenamiento internacional cuya misión es proteger los bienes jurídicos más importantes del orden social internacional frente a las formas de agresión más graves mediante normas dirigidas a los individuos cuya infracción genera la responsabilidad penal individual de los mismos en Derecho internacional. Aunque sus orígenes filosóficos y doctrinales son muy antiguos su primera aplicación práctica puede verse en los juicios de Núremberg y Tokio. Los procesos subsiguientes a la Segunda Guerra Mundial han sido, sin embargo, objeto de numerosas críticas por infringir gravemente principios fundamentales del Derecho penal moderno. Tras la actuación del Tribunal de Núremberg comenzaron en el seno de Naciones Unidas los trabajos de elaboración de un Código penal internacional y un Estatuto del tribunal penal internacional, que se prolongaron durante más de cincuenta años, ralentizadas por la Guerra Fría y por las discrepancias acerca de la definición del crimen de agresión. 

Tras el naufragio de varios proyectos, y cuando la empresa parecía ya inviable, la Comunidad internacional asiste a un acontecimiento que hizo revivir el interés y la confianza en aquellos trabajos: la constitución por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de tribunales ad hoc para el enjuiciamiento de los crímenes internacionales cometidos en los conflictos de la ex Yugoslavia y de Ruanda y sus Estados vecinos. Al mismo tiempo diversas jurisdicciones nacionales, entre ellas y con especial protagonismo la española, inician variados procesos con base fundamentalmente en el principio de jurisdicción universal, por la comisión de crímenes internacionales fuera de sus fronteras (casos contra las dictaduras argentina y chilena, caso Guatemala, recientemente caso Tibet, etc.). Todo ello genera sin duda una opinión pública internacional favorable a la conclusión con base fundamentalmente en el principio de jurisdicción universal, por la comisión de crímenes internacionales fuera de sus fronteras (casos contra las dictaduras argentina y chilena, caso Guatemala, recientemente caso Tibet, etc.). Todo ello genera sin duda una opinión pública internacional favorable a la conclusión con éxito de los trabajos de creación de una Corte penal internacional, cuyo Estatuto fue concluido por fin en julio de 1998 y entró en vigor el 1 de julio de 2002. 

El Estatuto de la Corte Penal Internacional contiene una parte material y otra procesal, es decir, ha refundido en un solo texto los dos proyectos que venían elaborándose. La parte material es un auténtico Código penal internacional con una parte general y otra especial. Los crímenes competencia de la Corte se limitan a los más graves y reconocidos como pertenecientes sin duda al Derecho penal internacional: genocidio, crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y agresión, si bien la competencia sobre este último se pospone hasta que se llegue a un acuerdo sobre el contenido del mismo. 

Tras la aprobación del Estatuto de la Corte Penal Internacional se ha abierto en los diferentes Estados miembros un proceso de adaptación de las legislaciones internas a las exigencias de cooperación con la Corte, que por lo general ha supuesto la incorporación de las figuras y de diversas previsiones recogidas en el mismo en los códigos penales o en leyes penales especiales internas, y la elaboración de Leyes de cooperación con la Corte que regulan los aspectos procesales. Pero la competencia de la Corte es complementaria de la de los Estados. Por ello la actividad de la Corte convive con la celebración ante los tribunales nacionales de numerosos procesos por crímenes internacionales

Alicia Gil Gil, Profesora de UNED y del Máster en Derecho Penal Internacional de la Universidad de Granada IAEU