Psicopedagogía - Desarrollo e Inteligencia Emocional

¿Qué se entiende por "Inteligencia Emocional"?

Mª del Carmen Díez González,
Deilis I Pacheco-Sanz,
Jesús N. García-Sánchez
 

En 1990, los psicólogos Salovey y Mayer, de la Universidad de New Hampshire, englobaron la inteligencia intrapersonal e interpersonal en un nuevo término: Inteligencia Emocional (I.E.). Con él pretendieron describir las cualidades emocionales que parecen tener importancia para el éxito. Estas pueden incluir: la empatía, la expresión y comprensión de los sentimientos, el control de nuestro genio, la independencia, la capacidad de adaptación, la simpatía, la capacidad de resolver los problemas en forma interpersonal, la persistencia, la cordialidad, la amabilidad y el respeto. 

Aunque no podemos medir con facilidad los componentes de la I.E., sí que podemos reconocerlos en las personas y ponernos de acuerdo sobre su importancia. La difusión del libro de Goleman, La inteligencia emocional, y la atención que despertó en los medios de comunicación, prueba que la gente comprende de forma intuitiva el significado y la importancia de la Inteligencia Emocional. 

La Inteligencia Emocional supuestamente tiene una base neuroanatómica. Lo que define la I.E. es la interrelación entre la corteza cerebral o neocortex y el sistema límbico. Otro componente del sistema neurológico que se relaciona con la I.E. se refiere a los componentes bioquímicos que transmiten las emociones a las diversas partes del cuerpo. Se ha logrado identificar una serie de aminoácidos, llamados neuropéptidos, a los que se consideran elementos bioquímicos correlativos de las emociones. 

Las personas que gobiernan adecuadamente sus sentimientos, y asimismo, saben interpretar y relacionarse efectivamente con los sentimientos de los demás, disfrutan de una situación ventajosa en todos los dominios de la vida, desde las relaciones íntimas, a las laborales, familiares, etc. Las personas que han desarrollado adecuadamente las habilidades emocionales suelen sentirse más satisfechas, son más eficaces y más capaces de dominar los hábitos mentales que determinan la productividad.  

La expresión emocional es un continuo que va desde niveles de descontrol hasta niveles de control emocional. Se han descrito distintas estrategias de afrontamiento para adecuar la reacción emocional a las demandas específicas de la situación.

Mª del Carmen Díez González, Deilis I Pacheco-Sanz, Jesús N. García-Sánchez, Profesores de la Universidad de León -IAEU- Máster en Psicopedagogía Psicoeducativa