Salud Mental y Envejecimiento

María Antonia Melcón Alvarez

La Organización de las Naciones Unidas destaca en las resoluciones aprobadas por la Asamblea Mundial sobre Envejecimiento de 2002, en su artículo 6, que el mundo moderno posee una riqueza y una capacidad tecnológica sin precedentes, que nos brinda extraordinarias oportunidades con el fin de habilitar a los hombres y a las mujeres para que lleguen a la vejez con mejor salud y disfrutando de un bienestar más pleno; procurar la inclusión y la participación de las personas de edad en las sociedades; permitir que las personas de edad contribuyan más eficazmente a sus comunidades y al desarrollo de sus sociedades; y mejorar constantemente los cuidados y el apoyo prestados a las personas de edad que los necesitan.

La Asamblea Reconoce que es necesaria una acción concertada para transformar las oportunidades y la calidad de vida de los hombres y las mujeres a medida que envejecen y para asegurar la sostenibilidad de sus sistemas de apoyo, construyendo así el fundamento de una sociedad para todas las edades. Cuando el envejecimiento se acepta como un éxito, el recurso a las competencias, experiencias y recursos humanos de los grupos de más edad se asume con naturalidad como una ventaja para el crecimiento de sociedades humanas maduras, plenamente integradas.

Además, en su artículo 14, se reconoce la necesidad de conseguir progresivamente la plena realización del derecho de todas las personas a disfrutar del grado máximo de salud física y mental que se pueda lograr. Reafirma que alcanzar el grado más alto posible de salud es un objetivo social de suma importancia en el mundo entero, y que para que se haga realidad es preciso adoptar medidas en muchos sectores sociales y económicos aparte del sector de la salud. Por lo que es necesario comprometerse a proporcionar a las personas de edad acceso universal y en condiciones de igualdad a la atención médica y los servicios de salud, tanto servicios de salud física como mental y, reconociendo que van en aumento las necesidades de una población que está envejeciendo, por lo que es preciso adoptar nuevas políticas, en particular en materia de atención y tratamiento, promover medios de vida saludables y entornos propicios. Por ello es necesario favorecer la independencia y la habilitación de las personas de edad y sus posibilidades de participar plenamente en todos los aspectos de la sociedad.

María Antonia Melcón Alvarez - Profesora de la Universidad de León y del Máster en Salud Mental del IAEU