Estudios de Ciencias Jurídicas

En las últimas décadas, los avances en las comunicaciones y en los intercambios, la progresiva ampliación de políticas comunes entre países y la creciente importancia de numerosas instituciones supranacionales, no podía dejar de tener consecuencias sobre el Derecho en un mundo de globalidad avanzada y desarrollo dispar. En este contexto, surgió la exigencia de construir respuestas comunes desde el Derecho a una criminalidad sin fronteras y cada vez mejor organizada.

La eliminación de barreras económicas y políticas en determinados grupos de países -la Unión Europea es un ejemplo de ello- ha contribuido a que la tradicional comprensión de las nuevas formas de delito se haya visto superada y se manifiesten otras necesidades para afrontar situaciones de gran complejidad.

Se constata que, hasta hace pocos años, las sociedades moderaban su convivencia esencialmente con arreglo a su Derecho interno. En amplias zonas del mundo aún se transita desde sociedades relativamente simples que pueden arreglarse con los mandamientos básicos de su Derecho interno –que todavía es absolutamente imprescindible- hacia sociedades modernas con otros requerimientos.

La adaptación ordenada de un nuevo Derecho Internacional hace que se configuren nuevas posibilidades de cooperación entre países y se estructuren propuestas unitarias -todavía de un éxito parcial- con la pretensión de un compromiso entre Estados de indudable importancia para la estabilidad y la seguridad internacional y para el logro de una cierta paz mundial.

Si desde siempre las organizaciones criminales han sabido aprovecharse de los logros tecnológicos, en nuestra época esta situación se ha agudizado y necesita una comprensión que permita nuevos instrumentos legales compartidos. La realidad actual de nuestras sociedades modernas permite vislumbrar que en un futuro próximo se incrementarán las normas punitivas homologables a nivel mundial.

En los últimos tiempos aparece con fuerza la perentoria necesidad de disponer de instrumentos que, desde la perspectiva del Derecho, permitan atender estos compromisos entre los Estados, tramitar y dar soluciones coincidentes a los problemas compartidos: delincuencia  organizada, crímenes de guerra, terrorismos locales y globales, fenómenos migratorios y nuevas formas de esclavitud, ciberdelincuencia, hechos punibles de racismo, abuso de Menores, trafico ilegal de datos personales, niños y jóvenes sin protección ni tutela. 

El Derecho Internacional conoce así en nuestra época un desarrollo y alcance que parece implicar a todas las especialidades existentes y auguran rápidamente la aparición de nuevos ordenamientos jurídicos que intenten dar nuevas respuestas una realidad irruptiva.