Derecho del niño. El comienzo de la Personalidad


Máster Internacional en Derecho de la Infancia y Adolescencia

Desde el punto de vista jurídico, y al margen de consideraciones éticas, biológicas o filosóficas sobre el concepto de persona, en el Derecho español el comienzo de la personalidad tiene lugar en el momento del nacimiento, de modo que el concebido no nacido (el nasciturus) no es persona ni tiene, pues, capacidad jurídica para ser titular actual de derechos subjetivos. Sin embargo, el concebido se tiene por nacido para todos los efectos que le sean favorables, por lo que la protección civil al nasciturus abarca, además de la que el propio Código Civil le dispensa expresamente en materia de sucesión mortis causa y de donaciones hechas en su favor, otras muchas esferas tanto de carácter económico como de índole extrapatrimonial: por ejemplo, indemnizaciones derivadas de responsabilidad civil por daños irrogados al concebido antes de haber nacido; fijación de pensiones alimenticias, para cuando nazca, establecidas en sentencias de separación o divorcio de sus padres, dictadas siendo aquél nasciturus; declaración preventiva de su situación de desamparo; determinación legal de la filiación extramatrimonial a través del reconocimiento del nasciturus; ejercicio de acciones de reclamación y de impugnación de la filiación del tan solo concebido; o adquisición originaria iure sanguinis de la nacionalidad española por el nacido de progenitor extranjero que era español cuando aquel fue concebido.

Bajo otra óptica distinta, la legislación española regula detalladamente las posibilidades de utilización y manipulación de los embriones y preembriones humanos, ya con unos u otros fines (terapéuticos, genéticos, investigación biomédica), estableciendo diferentes límites, plazos y condiciones en cada caso, y prohibiendo taxativamente la clonación en seres humanos con fines reproductivos.

Por lo que atañe al concepto del nacimiento de la persona, resulta imprescindible tener en cuenta que, derogados desde julio de 2011 los requisitos de la figura humana y el plazo de supervivencia de 24 horas, la personalidad se adquiere en el momento mismo del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno. Ya no se reputa «feto» ni «criatura abortiva» al recién nacido que no supere las veinticuatro horas de vida, ni tiene ya lugar su degradante constancia registral en el anacrónico «legajo de abortos». Procede ahora, sin que importe la corta duración de esa vida y aunque el neonato muera antes de las 24 horas, la inscripción de su nacimiento (y la ulterior inscripción de su defunción) conforme a las reglas registrales ordinarias.

Crucial es la importancia de la inscripción del nacimiento en el Registro Civil puesto que dicha inscripción es la prueba oficial del mismo y hace fe de sus circunstancias esenciales (fecha y lugar del nacimiento, identidad del inscrito, etc.). Regulado hoy el tema por la nueva Ley del Registro Civil (Ley 20/2011), esta crea un único registro individual para cada persona, a la que desde la primera inscripción -la de nacimiento- se le asigna un código personal.

Pilar Gutiérrez Santiago, Profesora Titular de Derecho Civil (Acreditada para Catedrática, 2009) Universidad de León.